




A caballo regalado, no hay que mirarle el diente
A borrico regalado, no le mires el dentado
A palabras necias, oídos sordos.
Agua que no has de beber, déjala correr.
Al mal tiempo, buena cara.
Al que madruga, Dios le ayuda.
Cría cuervos y te sacarán los ojos.
Dime con quién andas y te diré quién eres.
El que avisa no es traidor.
El que calla, otorga.
Quien calla, otorga.
El que no llora no mama.
El que ríe el último, ríe mejor.
Quien ríe el último, ríe mejor.
En abril, aguas mil.
En boca cerrada no entran moscas.
La avaricia rompe el saco.
La primavera la sangre altera.
Más vale pájaro en mano que ciento volando.
Más vale prevenir que curar.
Más vale tarde que nunca.
Mucho ruido y pocas nueces.
No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.
No hay mal que por bien no venga.
No por mucho madrugar amanece más temprano.
No por mucho madrugar anochece antes.
Ojo por ojo, diente por diente.
Perro ladrador, poco mordedor.
Aunque la mona se vista de seda, mona es y mona se queda.
Aunque la mona se vista de seda, mona se queda.
Cuando la barba de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar.
Si las barbas de tu vecino oyes afeitar, echa las tuyas a remojar.
Cuanto más tienes, más necesitas.
Cuanto más se tiene, más se quiere.
De tal palo, tal astilla.
Del dicho al hecho hay mucho trecho.
Dios los cría y ellos se juntan.
El hombre y el oso, cuanto más feos, más hermosos.
La mujer y la osa, cuanto más fea más hermosa.
En casa del herrero, cuchillo de palo.
En martes ni te cases ni te embarques
Es de bien nacido ser agradecido.
Los que se pelean, se desean.
Sabe más el sabio por viejo que por sabio.
Sabe más el zorro por viejo que por zorro.
Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer.
Más vale lo viejo conocido que lo bueno por conocer.
Más vale maña que fuerza.
Más vale solo que mal acompañado.
Es mejor estar solo que mal acompañado.
No es más limpia la que limpia más, sino la que menos ensucia
No es más limpio el que más se lava, sino el que menos se ensucia.
Nunca te acostarás sin saber una cosa más.
Ojos que no ven, corazón que no siente.
Quien mal anda, mal acaba.
Quien roba a un ladrón, tiene cien años de perdón.
Quien tiene boca, se equivoca.
Vive duro y a lo loco, que la vida dura muy poco.
Vive la vida y deja vivir.
Esta noble villa, dio descanso durante tres meses al Emperador Carlos V. En noviembre de 1556, desde el Valle del Jerte, concretamente desde la población de Tornavacas, S. M. atravesó los parajes tan bellos como inigualadas de las sierras enclavadas en torno a Gredos.
Y estando en la cima de la sierra, denominado hoy Puerto del Emperador, el Rey Carlos I, pronunció : " Ya no franquearé ningún otro puerto, si no es el de la muerte. Y no es mucho que tierra tan buena y sana como la de Yuste, cueste tan cara de alcanzar ".
Después de ésta dura ruta ( 24 Km. ), se aloja en el Castillo de los Condes de Oropesa, ( Parador de Turismo desde 1960 ), construido a mediados del siglo XV, con balaustrada de tracería calada. Destacan las torres cilíndricas que se alzan en sus cuatro ángulos y los canecillos que recorren en lo alto todo el perímetro, que sirven de base al almenaje. Contaban que tuvo ésta fortaleza un segundo recinto, del que aún restan algunos vestigios, donde aún se conservan el salón y estancias que utilizó El Emperador.
Y es que Europa y el mundo, sigue llamando a las puertas de Jarandilla, para saciar la sed de la historia. Recorriendo las inquietudes que vivió nuestro Rey: batallas, intrigas, carencia de dineros, consejos, la iglesia, la nobleza... pero El Emperador, tan sólo quería la paz, los paseos, la caza, la charla sosegada... de sus últimos días.
En el término de Jarandilla, hay diferentes muestras de haber existido poblaciones de tiempos prehistóricos, como lo demuestran: los restos encontrados en la Cueva de la Capichuela. También restos de un verraco en las piedras de la torre de la Iglesia.
Posteriormente los romanos dejaron sus huellas, como el templo de la Berrocosa; una lauda sepulcral; una calzada; el puente Parral y varios enterramientos en la zona.
Y paseando en la historia, llegamos a la invasión árabe, con la muestra de una pila bautismal con la cruz gamada.
Ya en 1173, Jarandilla perteneció a la Orden del Temple, hasta el año 1312, en que fueron disueltos.
Jarandilla ha sido desde los tiempos más remotos encrucijada de civilizaciones diversas. En su término pueden encontrarse numerosas muestras de un amplio legado cultural, monumental y arqueológico que os dan una idea de como esta población verata ha ido cambiando. Entre los pueblos que habitaron Jarandilla podemos encontrar a los celtíberos, romanos, visigodos, árabes hacia el siglo VIII.
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Pero uno de los hechos más notables fue la llegada y estancia del Emperador Carlos I de España y V de Alemania. Llegó a Jarandilla el 11 de Noviembre de 1556 y se Hospedó en el Castillo de Los Condes de Oropesa.
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